Hombre que fue trasplantado con corazón de cerdo había sido condenado por apuñalar a otra persona

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David Bennett, cuyo procedimiento fue calificado como histórico por los especialistas, apuñaló en 1988 a un hombre hasta dejarlo paralizado.

 

La noticia dio la vuelta al mundo. Por primera vez, se trasplantaba el corazón de un cerdo genéticamente modificado a un ser humano y el cuerpo de este no lo rechazaba en primera instancia. Y aunque los especialistas advertían cautela, fue imposible no ilusionarse con un futuro en el que la escasez de donantes dejara de ser un problema.

Pero la historia dio un giro y ha despertado una discusión ética. 

El Washington Post reveló que David Bennett, el hombre que fue trasplantado, había sido condenado en 1988 por apuñalar siete veces a otro hombre llanado Edward Shumaker, quien pasó los siguientes 19 años en silla de ruedas, antes de sufrir un derrame cerebral en 2005 y morir dos años después, a los 40 años.

“Ed sufrió”, señaló al medio la hermana de la víctima, Leslie. “Mi familia tuvo que lidiar con la devastación y el trauma, durante años y años”. Agregó que luego de salir de prisión, Bennett “siguió adelante y vivió una buena vida. Ahora tiene una segunda oportunidad con un nuevo corazón, pero desearía que hubiera ido a parar a un destinatario que lo mereciera”.

La justicia absolvió a Bennett de intento de asesinato, pero lo encontró culpable de agresión y portación de un arma oculta. En su sentencia, el entonces juez de circuito del condado de Washington, Daniel Moylan, calificó el apuñalamiento como un caso de “violencia extrema”. Fue condenado a 10 años de cárcel, pero fue liberado a los seis años.

Además, se le ordenó el pago de 3,4 millones de dólares a la familia de la víctima, de lo que -acusan- nunca llegó el pago de ningún centavo.

El debate ético: la prioridad del paciente

Si bien en Estados Unidos no existe ninguna ley que prohíba que alguien con antecedentes penales reciba un trasplante de órganos, la noticia ha reabierto un debate sobre cómo dar prioridad a aquellas personas que necesitan el procedimiento.

El medio agrega, eso sí, que en los hospitales del país existe “amplia discreción” para definir el orden de urgencia de los trasplantes.

Además, los médicos del Hospital de la Universidad de Maryland se negaron a declarar si sabían o no de los antecedentes de Bennett. “Brindamos atención vital a cada paciente que entra por sus puertas en función de sus necesidades médicas, no de sus antecedentes o circunstancias de vida”, señalaron al Washington Post. “Este paciente vino a nosotros con una necesidad extrema, y se tomó una decisión sobre su elegibilidad para el trasplante basándose únicamente en sus registros médicos”.

El médico Bartley Griffith aseguró, tras la operación, que Bennett no era elegible para un trasplante con donante humano (razón por la que se sometió al procedimiento experimental) por su condición de salud y no mencionó nada sobre el pasado criminal.