Muere Juan Guzmán Tapia, juez que procesó a Augusto Pinochet y que solicitó su desafuero

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A los 81 años, Juan Guzmán Tapia, el abogado que procesó a Augusto Pinochet, falleció durante las últimas horas, según confirmó su familia.

 

El abogado tuvo una extensa carrera en el Poder Judicial, siendo parte, por ejemplo, de la Corte de Apelaciones de Talca o la Corte de Apelaciones de Santiago, donde fue miembro de la Corte Marcial hasta el retorno a la democracia.

En 1998 fue designado como juez titular para investigar múltiples querellas en contra de Augusto Pinochet, en el caso que fue conocido como la «Operación Caravana de la Muerte».El mismo año en que inicia las investigaciones, Pinochet es arrestado en una clínica de Londres, a donde había acudido por una situación médica.

Entrevistado por la periodista Raquel Correa en 1999 el abogado explicó que este proceso para él «es como para un médico que está haciendo sólo operaciones de vesícula, que le corresponda hacer una operación al corazón» agregando que «es fácil ser juez cuando el proceso es por el robo de una radio de auto, pero esto… algo que tiene tanta trascendencia y connotación social».

El año 2000, Juan Guzmán, logra su desafuero, recordemos que Pinochet tenía calidad de senador designado y vitalicio. El abogado escribió un libro sobre dicho trabajo: «En el borde del mundo: Memorias del juez que procesó a Pinochet» cuenta además los recorridos profesionales previos de quien fuera juez de la Corte de Apelaciones.

Además, durante los años 90 y 2000, colaboró en las investigaciones sobre detenidos desaparecidos. Incluso, hasta el año 2008, ejerció como decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Central. Ese mismo año la historia de su litigio en el Caso Pinochet fue expresada en un largometraje titulado «El juez y el general».

Entrevista con Deutsche Welle

En 2006, tras la muerte del dictador, Guzmán aseguró en entrevista con Deutsche Welle que Pinochet “estuvo mentalmente impecable hasta el final”.

Lo anterior, en relación al sobreseimiento temporal decretado por la Corte Suprema en ese entonces, que argumentó que Pinochet carecía de las facultades mentales adecuadas para ser juzgado.

“Nosotros pudimos comprobar que Pinochet estuvo mentalmente impecable hasta el final. En “Operación Cóndor”, una sala de la Corte de Apelaciones revocó un auto de procesamiento mío, aduciendo que la Corte Suprema ya se había pronunciado sobre su demencia, y que esa demencia producía efectos en todas las causas”, declaró a DW.

En esa línea, agregó: “Hubo la tenacidad que se requiere por parte de los jueces para dar el primer paso, procesar a Pinochet, pero no hubo voluntad de los miembros de los tribunales superiores para que hubiera juicio. Pinochet fue procesado, pero no juzgado”.