¿Cómo ha logrado Uruguay vencer al Covid-19?

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La pequeña nación tiene la epidemia «bajo control», según las autoridades sanitarias, y protagoniza un proceso de normalización de la economía.

 

Con el «monstruo» de Brasil acechando la frontera, Uruguay resiste contra el Covid-19 gracias a una estrategia que aúna la rápida detección de los brotes, respuesta obediente de la ciudadanía y una ventilación y distanciamiento «natural» que mantiene al virus a raya.

Son algunos de los factores que permiten al «paisito» respirar relativamente tranquilo con 823 casos y 22 fallecidos -datos actualizados hasta este domingo-, aunque sin quitar el ojo a Brasil, con quien comparte mil kilómetros de frontera seca y varias ciudades binacionales en las que cruzar una calle o una plaza determina si pisas territorio uruguayo o brasileño.

La situación del coronavirus en la frontera alcanzó incluso al presidente, Luis Lacalle Pou, dio negativo al test del Covid-19 al que se sometió el sábado luego de haber visitado la semana pasada en la ciudad de Rivera (norte) con una funcionaria que había dado positivo al virus.

UNA RESPUESTA RÁPIDA DE UN PAÍS PREPARADO

El 13 de marzo Uruguay dejó de ser una de las excepciones en Suramérica. El Covid-19, que tampoco había pisado Guyana Francesa y Surinam, llegó al país y, con él, la emergencia sanitaria decretada por el gobierno de Lacalle Pou.

Con apenas cuatro casos, Uruguay cerró parcialmente las fronteras, suspendió las clases presenciales y los espectáculos públicos y llamó a la población a quedarse en casa.

Esta fue una actuación «clave», resalta a Efe el director del Instituto Pasteur (IP) de Montevideo, Carlos Batthyány, quien destaca que se contara con un «entramado científico-académico» al servicio del país.

«Uruguay normalmente no es un país que se caracterice por apoyarse en su sistema científico para tomar decisiones (…), el hecho de contar con un entramado de jóvenes científicos formados a nivel internacional (…) que tuvieron una gran capacidad de respuesta en tiempo real es un hecho superdestacado», remarca.

Como si de un incendio se tratase, Uruguay identificó el foco del primer brote -un evento social- y trató de apagarlo diagnosticando casos y aislando a los contactos, lo que «impidió una propagación comunitaria mayor», explica el coordinador general del comité asesor del gobierno en materia de Covid-19, el doctor Rafael Radi.

A su vez, el IP trabajó en una triple vía, indica Batthyány: crear una red de laboratorios de diagnóstico propio por PCR, trabajar en un grupo interinstitucional para investigar la dinámica evolutiva del SARS-CoV-2 y prepararse para fabricar tests serológicos. Todo con ayuda de información ofrecida por los IP de Shangai y París, anteriores epicentros de la pandemia.

Mientras, y sin decretar la cuarentena obligatoria, el «mantra» del «Quédate en casa» fue adoptado por la población de manera obediente; así el sistema sanitario no llegó a saturarse y aumentó sus camas de CTI (cuidados intensivos) de 19 a 26 por millón de habitantes, apunta Batthyány.

Para estas fechas, el Ejecutivo de Lacalle Pou apenas llevaba dos semanas en el cargo pero su ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, venía preparándose desde diciembre, como explicó este jueves a Efe en una entrevista.