La Educación no es un bien de consumo

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Columna Seremi de Gobierno de Atacama, Jorge Hidalgo

La principal preocupación y demanda ciudadana que se ha manifestado en los últimos años ha sido la referente  al cambio del sistema educacional del país, el cual ha creado enormes brechas entre aquellos pocos que pueden elegir y acceder a una educación de calidad, y los muchos que deben adecuar sus expectativas a los recursos con que cuentan para pagarla, o ingresar establecimientos municipalizados, que en muchas ocasiones se alejan más de lo que quisiéramos de la definición de calidad.

La Presidenta Bachelet ha asumido esta situación como el principal desafío de su gobierno, impulsando la Reforma Educacional que busca en primer término acabar con el concepto de educación como un bien de consumo y restablecerla como un derecho social. De esta forma estamos apuntando al corazón del sistema neoliberal y mercantilista que ha hecho un gran daño social, extendiendo cada vez más las diferencias en la calidad de la educación  y permitiendo, en la mayoría de las veces, solo el acceso a esta a quienes cuentan con los recursos para “comprar este preciado bien”.

Como Gobierno tenemos el compromiso de terminar con este escenario que segrega el acceso a una educación de calidad, de acuerdo a los recursos financieros de las familias, y buscamos a través  de la Reforma Educacional  contar con un sistema  inclusivo, gratuito y de calidad para todos y todas. En este sentido es que la reforma cuenta con tres ejes, los cuales son el Fin al Lucro en los establecimientos que reciben recursos públicos, el Fin a la Selección Escolar y la derogación al Financiamiento Compartido, con el objetivo de contar con un sistema sustentable  que nos permita asegurar  el derecho a una educación de calidad, sin desigualdades y en donde realmente los padres, madres y familias puedan elegir la educación de sus hijos, sin depender de la cantidad de dinero con que cuentan.

La lógica del mercado no puede ni debe seguir rigiendo el sistema educativo de nuestro país, ni continuar perpetuando desigualdades. Nuestro niños, niñas y jóvenes, de toda clases social y económica, cuentan con talentos que se deben potenciar y fortalecer a través del acceso gratuito e inclusivo a una educación de calidad, que nos permita pensar en un Chile a largo plazo, en donde todos y todas podamos concretar nuestros sueños, sin importar de dónde venimos o cuánto dinero tenemos.