Los países emergentes disparan el gasto militar

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Las guerras que ocurrieron en el mundo durante 2014 contribuyeron a que el año pasado el gasto militar del planeta se creciera 1,7 por ciento, después de tres años a la baja, con un impulso inesperado: el de los países emergentes.

La cifra, que contrasta con presupuestos occidentales para la defensa en declive, fue revelada por el Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, con sede en Londres, y tiene relación directa con dos escenarios, según Víctor Currea de Lugo,analista internacional.

“En primer lugar está Oriente Medio, donde la irrupción violenta del Estado Islámico y el control que gana en territorios en Irak y Siria prendió las alarmas el año pasado y disparó las carreras armamentísticas. Además, dinamizó las tensiones previas en Arabia Saudita, entre suníes y chiíes, y en otras comunidades”, explicó el docente de relaciones internacionales a EL COLOMBIANO.

Dichos incidentes, en palabras de De Currea, se contagiaron a países de la región como Siria, Arabia Saudita, Emiratos Arabes e Irán, que empezaron una carrera militar.

El otro frente, según De Currea es Ucrania, cuya confrontación armada entre rebeldes y fuerzas oficiales también disparó el escenario militar.

“Las grandes potencias tienen un margen de gran capacidad militar. Son ejércitos consolidados y profesionales. Pero esas nuevas alarmas en países como Libia, Siria e Irak, son los que llaman la atención”, agregó.

De otro lado se encuentran los grandes emergentes como China, la segunda mayor potencia militar del mundo, que continuó agrandando su presupuesto hasta los 129.400 millones de dólares en 2014.

Arabia Saudí, tercera fuerza global por gasto en defensa, aumentó cerca de un 35 por ciento la partida militar, que en 2014 alcanzó los 80.800 millones de dólares y desbancó a Rusia, que gastó en ese mismo periodo 70.000 millones de dólares.

“Esos países producen un gran gasto militar en términos de las necesidades que tienen de proteger, principalmente, las comunicaciones marítimas y generar condiciones necesarias en zonas limítrofes. En esta perspectiva hay un incremento evidente que sale a relucir en el estudio”, dijo a EL COLOMBIANOGuillermo Holzmann, director del área de Estrategia, Seguridad y Defensa de la Universidad de Chile.

Nuevo ordenamiento militar

A pesar de la creciente amenaza del yihadismo y la persistencia del conflicto en Ucrania, tanto Estados Unidos como Europa continuaron desinflando sus presupuestos de defensa el último año, una tendencia que comenzó en 2008 con la crisis económica.

Los países occidentales en conjunto suman todavía más de la mitad del presupuesto militar mundial, si bien ese porcentaje se ha reducido drásticamente desde 2010, cuando el gasto en defensa de Occidente representaba dos tercios del total global.

Pese a las reducciones, Estados Unidos continúa liderando el gasto con una inversión de 581.000 millones de dólares en 2014, una cifra equivalente al presupuesto en defensa de los quince siguientes países en la lista. Con todo, Washington ha reducido su gasto en cerca de 20.000 millones de dólares respecto a 2013.

La tendencia a la baja de las superpotencias se explica, según Holzmann, en un cambio en el ordenamiento de seguridad en el ámbito mundial.

“Se trata de generar capacidades militares regionales que puedan sostener los conflictos propios. Así ha pasado en Medio Oriente, con Afganistán; también pasa en África. Allí los estados se han visto obligados a incrementar sus gastos de defensa aprovechando el crecimiento económico y el consecuente aumento del porcentaje del rubro militar en el PIB”.

Eso, dice Holzmann, tiene que ver con negociaciones internacionales: “Hay que observar cómo las potencias tratan de que los conflictos, en sus primeras fases, sean abordados con la capacidad de los ejércitos de los países de la región sin que haya una movilización de recursos a nivel mundial”.

Consecuencias para Europa

En la presentación del informe del Instituto Internacional para Estudios Estratégicos, su presidente, John Chipman, alertó que el nuevo equilibrio en el gasto militar mundial ha elevado los riesgos que afrontan los países occidentales.

“La vecindad europea es significativamente menos segura que en 2008”, aseguró Chipman, que subrayó que uno de los mayores retos para la seguridad en el Viejo Continente es el retorno de yihadistas que hayan combatido en Oriente Medio y que puedan perpetrar atentados como los de París a principios de enero.

Con todo, el Instituto reconoce en su informe que los recursos militares por sí solos no serán suficientes para acabar con la amenaza del grupo Estado Islámico (EI), sino que es necesario aumentar los esfuerzos para garantizar estabilidad política en Siria e Irak, al tiempo que los servicios de inteligencia deben desempeñar un papel esencial para proteger a la población en los países europeos.

Para el Instituto, los ataques liderados por E.U. que se iniciaron en agosto pueden llevar a “victorias tácticas parciales” sobre los yihadistas, pero no pueden asegurar una “derrota estratégica” del grupo. “Las acciones militares por sí solas no pueden enfrentarse con éxito a la sofisticación de los métodos que utiliza el Estado Islámico para reclutar e inspirar a sus seguidores”, sostuvo Chipman.

El informe alerta sobre el progresivo riesgo de ataques cibernéticos, así como de la creciente competencia por el control estratégico del espacio. “El concepto de seguridad cambia porque se modifican las amenazas y aparecen los riesgos. Desde hace un par de décadas se instaló el término de la ciberseguridad, apareció el del calentamiento global y el de los desastres, donde los países también tienen que conjugar fuerzas armadas para controlar ese tipo de situaciones. Estas situaciones ampliaron el espectro de los roles de las Fuerzas Armadas”.