China anuncia primera clonación de un lobo ártico: ¿una solución para la extinción de especies?

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El lobo ártico es un animal catalogado por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza como especie amenazada y su clonación comenzó un debate ético y técnico.

Una empresa biotecnológica china anuncio la clonación de un ejemplar de lobo ártico, un animal catalogado por la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza como especie amenazada, informan medios estatales.

La clonación, fruto de dos años de investigación, fue anunciada por la compañía Sinogene Biotechnology cien días después del nacimiento del animal, un lobo llamado “Maya”.

Según los responsables del proyecto, Maya se encuentra en buen estado de salud en un laboratorio de la firma ubicado en la provincia de Jiangsu, en el este de China.

¿Cómo se hizo la clonación del lobo ártico?

La célula donante fue obtenida a partir de una muestra de piel de una hembra de lobo ártico de origen canadiense, el ovocito procedía de una perra cuya raza no ha sido precisada y la gestación la desarrolló otra hembra de perro de raza Beagle, explicó el subdirector de Sinogene, Zhao Jianping.

Los científicos implantaron un total de 85 embriones en los úteros de siete perras Beagle, indicó Zhao, quien agregó que la elección de un can para gestar el clon se debe a las similitudes genéticas entre ambas especies.

Según el director de la empresa, Mi Jidong, citado por el diario oficialista Global Times, se trata del primer caso en el mundo de clonación de un lobo ártico.

“Maya” será trasladada dentro de algún tiempo a Harbon Polarland, un parque temático en la provincia de Heilongjiang (noreste), donde inicialmente no se incorporará al resto de los lobos árticos que viven en ese lugar ante la posibilidad de que no se adapte a la convivencia en manada.

Expertos citados por el rotativo chino señalaron que el éxito de este proyecto de clonación abre la puerta a la reproducción artificial de otros animales amenazados o en riesgo de extinción para garantizar la supervivencia de esas especies al incrementar su población.

Sinogene también adelantó que planea un acuerdo con el Wildlife Park de Pekín, para seguir investigando sobre las aplicaciones de la tecnología de clonación en la crianza y conservación de fauna salvaje amenazada.

Reparos técnicos y éticos

Frente al éxito del proyecto, otros científicos han planteado reparos sobre la clonación y los problemas técnicos y éticos que plantea este tipo de procedimiento.

Sun Quanhui, científico adscrito a la Organización Mundial de Protección de los Animales, declaró al Global Times que pese a los avances de la tecnología de clonación en los últimos años, todavía queda mucho por investigar en aspectos como los posibles riesgos para la salud asociados a los animales clonados.

Sun planteó asimismo bajo qué circunstancias es admisible clonar animales o cómo afecta la clonación a la biodiversidad, y sostuvo que esta técnica debería aplicarse solo en caso de especies a punto de extinguirse, o a aquellas que ya se encuentran extintas en su entorno salvaje y de las que solo perviven ejemplares en cautividad.

Primates, perros policía y hasta bebés manipulados

China ya ha realizado anuncios anteriores sobre avances en la tecnología de clonación, un campo en el que ha registrado hitos como el nacimiento en 2018 de dos primates genéticamente idénticos, clonados con la misma técnica usada con la famosa oveja Dolly. Y, en red, se ofrecen servicios de clonación de mascotas (gatos, perros y caballos).

En 2019, la agencia china de noticias Xinhua distribuyó imágenes de Kunxun, el primer perro policía clonado en el país, a partir de una perra de 7 años. Desarrollado también por la empresa Sinogene, ese programa copiaba los “excelentes genes” de este tipo de animales y reducía el tiempo y los costos de su capacitación, dijeron entonces investigadores familiarizados con el programa.

La historia de He Jiankui

Pero, ese mismo 2019, el país se sumió en una fuerte polémica generada por el científico chino He Jiankui, quien afirmó que había conseguido crear a los primeros bebés manipulados genéticamente para resistir al VIH.

La revelación y el posterior revuelo que causó llevó a las autoridades chinas a abrir una investigación que desembocó en una condena de tres años de prisión para He, quien salió de la cárcel en abril pasado.

El escándalo llevó a las autoridades chinas a revisar sus normativas respecto de la modificación genética en humanos, que ahora exigen una aprobación de nivel nacional para investigaciones clínicas en ese campo o en otras “tecnologías biomédicas de alto riesgo”.

En marzo pasado, el Gobierno chino publicó unas nuevas directrices de reforma de los procesos de revisión ética en áreas como ciencias de la vida, medicina o inteligencia artificial.