Nueva presidenta de Perú empieza a tender red política, mientras Castillo insiste en asilo a México

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La nueva presidenta de Perú, Dina Boluarte, inició este jueves en el Palacio de Gobierno una ronda de diálogo con varios grupos del Congreso, menos de 24 horas después de asumir la jefatura del Estado en reemplazo de Pedro Castillo, quien, desde el penal donde está recluido, ratificó su solicitud de asilo a México.

En su primer día al frente del Ejecutivo peruano, Boluarte convocó en el Palacio de Gobierno a los portavoces de agrupaciones parlamentarias de distintos tintes políticos, mientras trabaja en la conformación de su gabinete ministerial.

Los perfiles de quienes lo integren serán clave para tender puentes de diálogo con el Congreso, de mayoría opositora y que el miércoles destituyó a Castillo tras anunciar su disolución.

Desde entonces, el expresidente está recluido en el penal limeño de Barbadillo, el mismo donde el exmandatario Alberto Fujimori (1990-2000) cumple una condena de 25 años de cárcel.

Castillo permanecerá detenido preliminarmente, al menos, hasta el próximo 13 de diciembre, según ordenó este jueves un juez supremo que declaró fundado el requerimiento fiscal que solicitaba esta medida mientras el expresidente es investigado por la presunta comisión del delito de rebelión.

CASTILLO BUSCA ASILO EN MÉXICO

Desde el penal, Castillo ratificó hoy ante el embajador de México en Perú, Pablo Monroysu solicitud de asilo al Gobierno mexicano, según manifestó el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, en un mensaje en su cuenta de Twitter.

«El embajador Pablo Monroy me reporta desde Lima que pudo entrevistarse a las 13.20 horas (17.20 GMT) con Pedro Castillo en el Centro Penitenciario. Lo encontró bien físicamente y en compañía de su abogado«, escribió Ebrard.

«Hemos procedido a iniciar consultas ante las autoridades peruanas. Les mantendré informados», prosiguió.

Castillo anunció el pasado miércoles la disolución del Congreso y la instauración de un Gobierno de emergencia nacional, lo que se interpretó ampliamente como un golpe de Estado y precipitó su destitución por el Parlamento por «permanente incapacidad moral».

Inmediatamente después, mientras se dirigía a la Embajada de México en Lima, el ya exmandatario fue arrestado por su propia escolta y la entonces vicepresidenta Boluarte asumió la presidencia del país.