Seremi de Transportes y Telecomunicaciones de Atacama Ericka Portilla Barrios.

COMPARTE ESTA NOTICIA EN:

Atrás quedaron esos días cuando en la cultura popular la máxima era “curado manejo mejor”. Fuimos capaces cambiar la mentalidad de los chilenos y pasar de una simple excusa, a la frase que por años nos ha ayudado a salvar vidas, “si va a beber, no maneje”.

Pero a pesar de todos los esfuerzos desplegados para evitar tragedias en nuestras calles y carreteras y mostrar un verdadero respeto por el derecho a la vida propia y de los demás, nos queda aún mucho camino por recorrer.

Es por esto que a aprobación de iniciativas ciudadanas como la Ley Emilia en la Cámara de Diputados nos ayuda a entregar una señal clara contra la conducción con alcohol, y a favor de la vida, que sin duda alguna es nuestra prioridad como gobierno. La seguridad de las personas y todas las iniciativas que apunten a evitar accidentes y a promover la conducción prudente nos permiten avanzar en este objetivo y hacia una sociedad mejor.

Han sido las propias víctimas y sus familias quienes han luchado para que este proyecto se transforme en Ley, y así prevenir que personas inocentes pierdan la vida a manos de un conductor ebrio. Eso lo que la ha llevado a tener apoyo transversal en el congreso, tal como sucedió hace unos años con la Ley de Tolerancia Cero Alcohol. Y es que la sociedad no comprende cómo una persona que voluntariamente bebió hasta embriagarse, que condujo un vehículo y lesionó o incluso mató a un semejante, no sea considerado autor de un delito grave que le impida obtener su libertad bajo la actual legislación.

Por esto, endurecer las penas es una continuación de lo ya avanzado con la Ley de Tolerancia Cero y, al igual que esta, esperamos que en el senado tenga la misma llegada y apoyo, más allá de colores políticos, clases sociales o simpatías porque somos todos usuarios de las vías y como tales tenemos los mismos derechos y deberes.